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Sobre estatutos que se perpetúan y visibilizaciones que no interesan. Se necesita una solución YA.

El pasado viernes saltó la sorpresa, el Máximo representante de la enfermería española durante los últimos 30 años dimitía (si han leído bien, 30 años en el mismo puesto).

Pero, como última decisión deja un proceso de sucesión que, auspiciado por unos estatutos legales, a nuestro parecer escasamente cumplibles, dan 8 días naturales para la presentación de precandidaturas.

Esos 8 días (cifra ya escasa para preparar una candidatura de tanta importancia), tras una rápida consulta del calendario observamos que, entre festivos y días no laborables se reducen a cuatro. Es curioso observar que el mismo caso se dio en las elecciones al Consejo General de Enfermería del año 2015, convocadas en pleno puente del Corpus el día 5 de junio. ¿(CASUALIDAD) (CAUSALIDAD)?

No nos detendremos en explicar la importancia que tiene el Consejo General de Enfermería (CGE) para todas las enfermeras españolas y la sociedad en general, tampoco en la poca trascendencia que han tenido para ellos estos 30 últimos años de gestión, o sobre el conglomerado de empresas y fundaciones que rodea al CGE, ni tan siquiera comentaremos la relación que esta institución, que debiera ser imparcial, mantiene con los diferentes Colegios Provinciales de Enfermería (COES) según éstos “le hayan bailado el agua o no” a nuestro Máximo representante.

Pero en este momento, en que ya solo quedan 3 días para presentar una precandidatura que deberá ser avalada por al menos 15 COES, si queremos detenernos en el oscuro proceso que niega una y otra vez la posibilidad de presentar diversos proyectos de futuro tan necesarios en nuestra enfermería.

Esta rigidez de la norma, sumada a las “guindas” de los actores incluidas en cada una de las últimas convocatorias electorales (como en este caso, sobre 8 días solo 4 efectivos), hacen que parezca, más que un proceso democrático de elección de Presidente, un proceso de sucesión de las antiguas coronas absolutistas (decimos parece para no correr riesgos de que se pongan los burofaxes en marcha, como ha sido marca de la casa durante estos 30 últimos años grises de gestión del CGE).

Sin entrar más en el fondo, queremos señalar una vez más que estos plazos cumplirán los estatutos legales aprobados por el estamento estatal competente, pero esto no significa que cumplan los mínimos principios participativos que deberían regir cualquier organismo de representación profesional.

Sea como fuere, con este tipo de legalidad estatutaria, que en absoluto es exclusivo del CGE si no que ocurre lo mismo en múltiples Colegios Provinciales de Enfermería, no es óbice para la perpetuidad por décadas de muchas Juntas de Gobierno.

Hace unos días se publicó en el Huffingtonpost un artículo sobre la visibilidad enfermera, donde se explicaba lo importante de nuestras acciones para hacernos visibles, pero también sobre el papel vital que juegan las instituciones colegiales en ese poder, que además forma parte de sus competencias.

Se preguntaban los autores si los cerca de 19 millones de euros de presupuesto del CGE no son suficientes para generar una gran visibilidad de la enfermería.

  • Esta pregunta se la haremos también al nuevo/a presidente/a salido de este proceso “electoral,” pero más allá de eso, estas acciones de relevo también nos dan una imagen que en nada favorece a la profesión y esto se puede analizar desde dos derivadas:
    Una interna: La limitación de proyectos de futuro a analizar por la generalidad de la población enfermera, debido a la extrema rigidez existente en las condiciones para presentar precandidaturas, provoca que esta población de profesionales no se sientan identificados con la institución y pierdan cualquier interés en ella.
  • Otra externa: Este tipo de formatos electorales, en los que se basan muchas de las actuales Juntas de Gobierno Colegiales, son conocidos y criticados por la realidad política y social del Estado al que pertenecen y hacen que las Juntas electas salgan con escasa fuerza moral de representación; fuerza que siguen perdiendo cada vez que, de manera pública, se reafirman en repetirlas reiteradamente sin intención de modificación alguna que facilite la participación de los profesionales que, eso sí, tienen obligación por ley de integrarse en estas instituciones.

Pero pese a todo, siempre existen profesionales que quieren a su profesión y creen que otra forma de representación es posible.

Como en el 2015 se repiten las circunstancias y en esta ocasión se presenta Carmen Ferrer Arnedo.

Con estas líneas queremos expresar todo nuestro apoyo para esta precandidatura que, como señalábamos anteriormente, debe ser avalada por 15 colegios provinciales de enfermería.

Esperamos que al menos 15 Juntas de Gobierno tengan cuanto menos la curiosidad de conocer otro proyecto para comparar con el continuista, del que ya hemos tenido 30 años de experiencia.

La Enfermería Española necesita de, REGENERACIÓN, UNIÓN PROYECTO, COMPETENCIA E ILUSIÓN y todo eso lo aúna CARMEN FERRER ARNEDO.

Asociación Madrileña de Enfermería.

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